«El campo no aprovecha todo su potencial por falta de vocación empresarial»

Manuel Cimas analiza la situación del mundo rural asturiano y reclama medidas fiscales para fijar población.
«La falta de vocación empresarial y de iniciativas políticas que fomenten el emprendimiento y la modernización en el campo asturiano», son los principales problemas con que se encuentra el mundo rural en Asturias, según el ingeniero químico y empresario agrícola, Manuel Cimas González.

El seminario Gerardo Turiel fue el marco en el que ayer impartió su charla ‘La modernización del campo asturiano. La rentabilidad de los espacios baldíos. Los pequeños frutos’. En ella realizó un repaso a la situación actual en la que destacó el perfil de la población en el campo. «En el campo, hay tres tipos de personas principalmente: jubilados, muchas veces del propio mundo rural, por lo que aportan una renta pasiva muy pequeña y con fecha de caducidad. Luego está la gente menos cualificada, porque los que tenían más capacidad marcharon fuera para estudiar y ya solo vuelven quince días en verano. Y el tercer grupo son gente vocacional, que se ha cansado de la vida en la ciudad y busca más calidad de vida. Esa es la gente con la que hay que contar», considera.

Entre los problemas intrínsecos del campo destacó la baja natalidad, para la que echó en falta ayudas específicas. «Aquí el problema es aún más acuciante». También reclamó medidas fiscales que faciliten que la población pueda fijarse en los nucleos rurales. Para conseguir vertebrar económicamente el campo, Cimas entiende que debe centrarse en la calidad, entendida como criterio global: «el producto, la presentación, todo es importante», dijo. En el ámbito de la caza y la pesca propuso fijarse en el modelo de León. «Allí se puede matar un lobo por 12.000 euros, por ejemplo en Riaño, y tienes dos días para hacerlo. Esto es una fuente de turismo impresionante, hay gente que viene desde Japón y se gasta 15.000 euros para poder cazar un lobo. En Asturias, que es uno de los mayores cotos de caza de Europa, los mata la guardería forestal», lamenta.

Invernaderos
En lo que es refiere a la ganadería Cimas apuesta por diversificar la producción a otras especies además del vacuno. «Por ejemplo la carne de caballo es sanísima, en Francia gusta mucho. Sin embargo aquí no se consume nada. Habría que promocionar sus virtudes». Abogó también por desestacionalizar los cultivos mediante invernaderos: «Como en El Ejido, que se ven desde la luna».

«Hace falta más presupuesto y personal contra el fuego»

El jefe de la sección de Guardería y Prevención de Incendios reclama, en una charla del Foro Mijares, más coordinación entre administraciones.

«El trabajo de prevención y extinción de los incendios en Asturias carece de los recursos humanos y económicos necesarios para ser del todo eficaz». Esta fue una de las afirmaciones que realizó ayer Alejandro López Valverde, jefe de la sección de Guardería y Prevención de Incendios del Principado durante una charla celebrada dentro del Foro Mijares en Oviedo.

Valverde repasó la labor que se desarrolla desde su departamento y puso el foco en las necesidades más urgentes. «La estructura de la Administración necesita incorporar gente, especialmente de la Escuela Agrícola de Mieres; gente preparada que nos permita desarrollar los instrumentos de planificación que ahora no podemos elaborar por falta de tiempo», defendió. Puso como ejemplo un plan que se desarrolló en Castilla y León a través del cual se identificaron las 42 zonas más afectadas por los incendios y se crearon unos grupos de intervención para aplicar proyectos centrados en concienciar a los vecinos de la importancia de la prevención. Un informe en el que también recogieron las necesidades que manifestaban.

«Por un lado tenemos las legislaturas tan cortas que no favorecen los planes a largo plazo y, por otro, nos falta coordinación entre organismos, así como unos presupuestos suficientes», se lamentó López. Entre las labores que se sí se están realizando destacó las de prevención y vigilancia a través de la guardería, tanto las aéreas como las terrestres. «Realizamos limpiezas cíclicas de las líneas eléctricas cada dos o tres años, esto es importante porque si se acumula maleza alrededor es fácil que con alguna chispa por una tormenta se desencadene un desastre, como ya pasó hace unos años», recordó.

«El incendio tipo en la región está causado por actividades humanas», dice Alejandro López

Control de vertederos

El control de vertederos y la gestión de las ayudas contra incendios que se dan a los ayuntamientos son otra de las líneas de trabajo que asumen desde la sección de Guardería y Prevención de Incendios.

«Desde hace algún tiempo calculamos el índice de riesgo por cada concejo, en este caso utilizamos el canadiense que es un procedimiento que tiene en cuenta los factores climáticos, el estado de la vegetación, el índice de propagación y los datos meteorológicos. Esto da como resultado una cifra que luego traducimos a una escala de 1 a 5. Para este fin de semana por ejemplo esperamos tener un índice 4, que es muy alto», detalló Alejandro López.

También realizó una radiografía del incendio tipo en Asturias: «Es por causa de actividades humanas, quema unas diez hectáreas de terreno comunal y es más habitual en el oriente de la comunidad, en los concejos de Piloña, Llanes y en la zona de Onís. En los últimos años se dan con menos frecuencia pero con más intencionalidad», detalló el jefe de la sección de Guardería y Prevención de Incendios.

Fuente: El Comercio

La concentración parcelaria dinamiza las zonas rurales

José Antonio Ferrera, director general de Infraestructuras Agrarias, participó en el Foro Mijares donde abogó por mejorar las comunicaciones.

 

El mundo rural asturiano lleva mucho tiempo perdiendo población en favor de los grandes núcleos urbanos. «Para mitigar este proceso hay que estructurar el territorio y conseguir que las explotaciones agrarias puedan ser rentables y eficientes. La mejor solución para esto es la concentración parcelaria», aseguró ayer José Antonio Ferrera, director general de Infraestructuras Agrarias del Principado. «Gracias a ella se pueden dinamizar las zonas rurales, se eleva el nivel de vida, soluciona muchos de los problemas de vecindad relativos a las lindes y contribuye al equilibrio territorial. Además, permite que los propietarios puedan negociar con el terreno a la hora de vender, comprar o arrendar de un modo mucho más sencillo», dijo.

Ferrera participó ayer en el seminario Mijares que aborda la situación de la Asturias rural con una charla en la que dio a conocer el trabajo que realiza su departamento en el tema de la concentración parcelaria. A su juicio, el proceso de unificación de explotaciones también aporta beneficios en otros ámbitos circundantes. «Las infraestructuras rurales en Asturias son muy deficientes. Cuando abordamos la construcción de los caminos de acceso a las fincas se aprovecha para actualizar los accesos a los municipios, con lo que el coste se reparte y los resultados se multiplican».

Como ejemplo de una zona que ahora no tiene apenas fincas abandonadas, puso a San Tirso de Abres, donde se hizo una concentración parcelaria en 1976. «Cuando esto no se lleva a cabo, las sucesivas herencias y compraventas consiguen que el agricultor se encuentre con múltiples terrenos divididos y subdivididos que hacen muy difícil su explotación racional y la gente termina abandonando el campo», relató.

Dos parcelas por propietario

Para resolver este problema, la administración lleva desde 1963 realizando concentraciones parcelarias. «Al principio había muchas reticencias , la gente no quería deshacerse de las tierras de sus antepasados. Pero ahora se ha explicado mucho y podemos mostrar con ejemplos las ventajas que tiene». En las concentraciones actuales cada propietario aporta 7,03 parcelas de media. «Estamos consiguiendo reducirlo a cerca de dos parcelas por cada propietario. Los datos son malos y poco competitivos en comparación con el norte de Europa, pero nos dan oportunidades», avanzó.

La administración se encarga de acometer las obras para habilitar los caminos de acceso a las fincas, de manera que resulte sencillo llegar a ellas e introducir todo tipo de maquinaria. Ferrera minimizó la importancia de algunos de los inconvenientes de los que se acusa a la concentración parcelaria. «Es verdad que es un procedimiento largo y costoso para la administración y que no resuelve del todo el problema del minifundismo. Hay gente que cree que provoca problemas medioambientales porque cambia el paisaje, y es verdad, pero este cambio no tiene porque ser para peor», concluyó.

Fuente: El Comercio

«Aprovechar un monte público no solo es la madera, también que se disfrute»

Dictinio Bellosa, jefe del Servicio de Montes del Principado, participó en el seminario jurídico Gerardo Turiel

El seminario jurídico Gerardo Turiel, que desde 1994 organiza el despacho Mijares Abogados en Oviedo, contó ayer con la presencia de Dictinio Bellosa, jefe del Servicio de Montes del Principado, quien habló sobre los montes de utilidad pública en Asturias. Bellosa hizo un repaso de la labor del servicio que dirige, formado por 123 personas, de las que 96 son guardas, quince técnicos y doce administrativos.

En su intervención explicó las diferencias entre los montes públicos y los privados y, dentro de los primeros, habló sobre los montes de dominio público o demaniales, los patrimoniales y los comunales, así como de sus características. Uno de los asuntos que salió a la palestra fue el de la dificultad de conocer a los propietarios de muchas parcelas y la facilidad que suponen para ello las concentraciones parcelarias. Dictinio Bellosa explicó que con esas concentraciones «lo que se hace es una reordenación de la propiedad, que da como resultado una escritura de propiedad. En muchos casos están siendo muy útiles, pero siempre tienen que tener un objetivo, es decir, sacarles un rendimiento».

Todos los montes de utilidad públicas están inscritos en un catálogo del Principado. Eso sí, en los comunales los ayuntamientos son quienes se organizan con los vecinos en sus aprovechamientos. «De todos los rendimientos, el 25% del beneficio, llamado fondo de mejora, se ha de reinvertir en el monte. El objetivo es que sea aprovechable y, al mismo tiempo, sostenible», explicó el jefe del Servicio de Montes. Y es que apuntó que «hay que obtener recursos, pero no solo la madera, sino otros como los espacios naturales protegidos que ahora pide la sociedad, a través de tratamientos selvícolas o simplemente no haciendo nada. El aprovechamiento no es solo el maderero, el pasto o las canteras, sino también el disfrute de la gente. El monte es de utilidad pública para que la gente lo disfrute».

Pero muchas veces el problema pasa por conocer los límites de esos montes de utilidad pública y se generan enfrentamientos con los vecinos colindantes. Para solventar esas situaciones se están acometiendo los deslindes de estos terrenos y ya se ha hecho con algo más de la mitad de los montes incluidos en el catálogo. «Se trata de declarar el estado posesorio del monte, indicar hasta dónde llega. Es un procedimiento muy garantista, ya que se avisa hasta tres veces a todas las personas que se pueden ver relacionadas y el proceso tarda dos años en culminarse».

Además, estos montes de utilidad pública cuentan con un plan anual de aprovechamiento, pues hay algunos que no tienen quién los aproveche, por lo que esos recursos se sacan a subasta.

Fuente: El Comercio

«La dispersión rural puede ser un factor diferenciador del producto artesano»

El futuro del mundo rural se enfrenta a difíciles retos en los próximos años. El economista y estudioso del campo asturiano, José Feito Fernández, cree que «la fragmentación territorial de Asturias tiene multitud de inconvenientes para las comunicaciones, pero puede aprovecharse para diferenciar los productos artesanos por cada determinado valle».

Feito abrió ayer el nuevo curso del seminario Gerardo Turiel centrado en el desarrollo de la Asturias rural con su charla titulada ‘Situación y perspectivas del campo asturiano’. Entre las opciones de futuro, el economista de origen cubano apuesta también por «hacer algo con los montes comunales. Habría que hacer un catálogo y analizar su situación jurídica para ver su posible aprovechamiento».

De forma paralela, apuntó, «se puede poner sobre la mesa el problema del minifundio parcelado que en Asturias nunca se llegó a abordar. Un pequeño productor tiene sus terrenos dispersos, con parcelas en cuesta, húmedas, con muy mal aprovechamiento», explicó. Si se plantea un proceso de concentración parcelaria en el que se puedan incluir los montes comunales «puede ayudar al desarrollo de estas zonas».

En su charla recordó que Asturias históricamente había desaprovechado algunas oportunidades de desarrollo importantes como los programas Leader, «que tienen un enfoque territorial y participativo. Se trata de conectar con los grupos dinámicos de la sociedad». Sin embargo, según Feito, «lo que se ha hecho es aplicarlo como si fueran subvenciones en ventanilla, trasladando la del ministerio al ayuntamiento y algunos alcaldes dieron por hecho que era un dinero que podían utilizar para ganar elecciones».

También indicó que la «especial configuración geográfica de la región, aislada por la cordillera, favoreció que se buscaran modelos económicos ‘a lo grande’ para ser autónomos. Así se desarrolló la economía del carbón. Y las economías extractivas tienen siempre fecha de caducidad, porque se acaba», explicó. Una vez que esa industria va desapareciendo, indicó, «quedan pueblos desiertos en los que crece la naturaleza salvaje y favorece los incendios».

Fuente: El comercio