José Antonio Ferrera, director general de Infraestructuras Agrarias, participó en el Foro Mijares donde abogó por mejorar las comunicaciones.

 

El mundo rural asturiano lleva mucho tiempo perdiendo población en favor de los grandes núcleos urbanos. «Para mitigar este proceso hay que estructurar el territorio y conseguir que las explotaciones agrarias puedan ser rentables y eficientes. La mejor solución para esto es la concentración parcelaria», aseguró ayer José Antonio Ferrera, director general de Infraestructuras Agrarias del Principado. «Gracias a ella se pueden dinamizar las zonas rurales, se eleva el nivel de vida, soluciona muchos de los problemas de vecindad relativos a las lindes y contribuye al equilibrio territorial. Además, permite que los propietarios puedan negociar con el terreno a la hora de vender, comprar o arrendar de un modo mucho más sencillo», dijo.

Ferrera participó ayer en el seminario Mijares que aborda la situación de la Asturias rural con una charla en la que dio a conocer el trabajo que realiza su departamento en el tema de la concentración parcelaria. A su juicio, el proceso de unificación de explotaciones también aporta beneficios en otros ámbitos circundantes. «Las infraestructuras rurales en Asturias son muy deficientes. Cuando abordamos la construcción de los caminos de acceso a las fincas se aprovecha para actualizar los accesos a los municipios, con lo que el coste se reparte y los resultados se multiplican».

Como ejemplo de una zona que ahora no tiene apenas fincas abandonadas, puso a San Tirso de Abres, donde se hizo una concentración parcelaria en 1976. «Cuando esto no se lleva a cabo, las sucesivas herencias y compraventas consiguen que el agricultor se encuentre con múltiples terrenos divididos y subdivididos que hacen muy difícil su explotación racional y la gente termina abandonando el campo», relató.

Dos parcelas por propietario

Para resolver este problema, la administración lleva desde 1963 realizando concentraciones parcelarias. «Al principio había muchas reticencias , la gente no quería deshacerse de las tierras de sus antepasados. Pero ahora se ha explicado mucho y podemos mostrar con ejemplos las ventajas que tiene». En las concentraciones actuales cada propietario aporta 7,03 parcelas de media. «Estamos consiguiendo reducirlo a cerca de dos parcelas por cada propietario. Los datos son malos y poco competitivos en comparación con el norte de Europa, pero nos dan oportunidades», avanzó.

La administración se encarga de acometer las obras para habilitar los caminos de acceso a las fincas, de manera que resulte sencillo llegar a ellas e introducir todo tipo de maquinaria. Ferrera minimizó la importancia de algunos de los inconvenientes de los que se acusa a la concentración parcelaria. «Es verdad que es un procedimiento largo y costoso para la administración y que no resuelve del todo el problema del minifundismo. Hay gente que cree que provoca problemas medioambientales porque cambia el paisaje, y es verdad, pero este cambio no tiene porque ser para peor», concluyó.

Fuente: El Comercio