Ramón Fernández-Mijares (Oviedo, 1952) lo tiene claro: Asturias «languidece» a medio despoblar. La situación es «dramática» y la zona rural «merece un empujón» de las instituciones, explica tras recibir a EL COMERCIO en su despacho de la plaza de América. Allí no todas las palabras son negativas. El XXV aniversario del Seminario Gerardo Turiel, que se inaugurará esta misma tarde y en el que participará un año más este diario, sube los ánimos. Eso sí, ya no se centrará en las «heridas» y peculiaridades de la ciudad de Oviedo, sino que se ha adoptado una visión «metropolitana» del conjunto de la región.

-¿Qué novedades traerá el seminario Gerardo Turiel esta temporada?
-La principal es que este año nos centraremos en el conjunto de la zona rural de Asturias, y no solo en Oviedo. Hace dos años, hablamos de las grandes infraestructuras y salió muchas veces a la palestra la necesidad del área metropolitana, pero es muy importante hablar de los problemas de la Asturias rural y de su perspectiva de desarrollo.

-¿Cuál debería ser?

-Industria, nuevas tecnologías, comunicaciones, biomasa… Desde el apartado más grande hasta el más práctico como la necesidad de mejorar los servicios de banda ancha.

-¿La zona rural cabe en el área metropolitana?

-Puede encajar en ese gran área metropolitana central de Asturias porque tiene muchas zonas de especial importancia como Olloniego, Tudela Veguín, Trubia o Pola de Siero, donde se ubica la ganadería más importante del norte de España.

-El seminario Gerardo Turiel está de cumpleaños.

-Empezamos en el 94 con Gerardo Turiel como colaborador. Luego, cuando falleció en 2008, le pusimos su nombre. Nació para tratar temas jurídicos, pero decidimos hablar de cosas que le interesan a la sociedad.

-¿La movilidad es un problema?

-El estado del ferrocarril es desastroso.

-Las elecciones son pasado mañana y la inmigración ha sido uno de los temas candentes…

-Necesitamos gente joven que trabaje para pagar nuestras pensiones, da igual de qué país sean, porque España y Asturias están envejecidos. La inmigración podría repoblar la desértica zona rural de Asturias.

-Han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a hablar de infraestructuras, ¿Las charlas de hace tres años aún valen hoy?

-Tristemente, ésa es la impresión que da. Fue hace tres años cuando hablamos del urbanismo ovetense, pero las charlas de aquel curso son aplicables hoy en día, porque no se hizo absolutamente nada. Nosotros lo intentamos, pero los que tienen que cumplirlo son otros. Los políticos.

-¿Habla de La Vega, El Cristo o el PGOU?

-Sí, la persona más adecuada para retomar las negociaciones de La Vega, por ejemplo, sería Nacho Cuesta, porque conoce la tesis histórica de que fue confiscado a las Pelayas. No haría falta llegar a los tribunales si se trasladase la documentación de tú a tú al Ministerio de Defensa.

Fuente: El Comercio