La retahíla de disposiciones que anteceden con nombres dignos de un chiste de Forges, provocadas por las presiones realizadas al Gobierno por el Consejo General de la Abogacía Española y el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, para evitar las sanciones a algunas de las grandes firmas de la capital, ha provocado en la mayoría de los despachos “normales” inquietud y preocupación por lo deslavazado de las mismas, por la confusión creada y por la inseguridad jurídica que para todos nosotros supone…